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sábado, 21 de junio de 2025

CORPUS CHRISTI - 2025

 


Jesús toma los panes y los peces, y delante de todos, los presenta al Padre: lo bendice y le da gracias. Es la oración que todo judío recita antes de comer. Sin embargo, es singular dar gracias al Padre en esta circunstancia. Jesús tiene en las manos cinco panes y dos peces para cinco mil personas… Y, sin embargo, precisamente en la escasez de pan, en la penuria, en la pobreza, Jesús expresa al Padre su gratitud porque puede dar algo a los demás, porque puede ser instrumento de la generosidad de Dios, poniendo el signo de una solidaridad que será el fundamento de la Eucaristía: ser «pan» los unos para los otros.

Luego Jesús parte el pan, lo da a los discípulos para que lo distribuyan a todos. Normalmente, cuando se hace referencia a esta página del Evangelio se habla de la «multiplicación de los panes». Pero en los evangelistas esa palabra no aparece. Hay en cambio otra que invita a reflexionar: «Jesús partió el pan». Partir el pan es el acto de compartir lo que se tiene, de donarlo y hacerlo partícipe a los hermanos: es un gesto enorme de comunión y solidaridad, una nueva forma de relacionarse con los demás y, al mismo tiempo, de replantear la relación entre uno mismo y las cosas. El signo que Jesús realiza es una prefiguración de la Eucaristía, del «pan» necesario para ayudarnos mutuamente.

El evangelista señala que sobraron «doce canastos» (cf. Lc 9,17). El número es elocuente: un canasto por cada tribu de Israel, un canasto por cada mes del año. El pan es para todos y en abundancia. «Los que buscan al Señor – y confían en Él – no carecen de nada» (cf. Sal 34,11).

El contexto eucarístico del Evangelio está preparado por la primera lectura: Melquisedec, rey y sacerdote del Dios Altísimo, ofrece en sacrificio pan y vino, una ofrenda nueva, y bendice a Abraham, el padre de los creyentes.

La carta a los Corintios recuerda la institución de la Eucaristía: «El Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que entrego por ustedes. ¡Hagan esto en memoria mía!”. Después de cenar hizo lo mismo con la copa, diciendo: “Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre. Cada vez que la beban, ¡háganlo en memoria mía!”. Por eso, cada vez que comen de este pan y beben de esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él vuelva» (1 Cor 11,23-26).

 EXTRAIDO DE LA CIVILTÀ CATTOLICA


jueves, 5 de junio de 2025

El origen judío de la fiesta de Pentecostés - Shavuot

 PENTECOSTES

En el año agrícola, Pentecostés era la segunda fiesta del calendario, la fiesta de la cosecha. Se celebraba cincuenta días después de Pascua (Pesaj), que recordaba la salida de Egipto del pueblo de Israel. En Pentecostés, los primeros frutos se ofrecían a Dios en ofrenda. La fiesta de Pentecostés ponía término también a las festividades agrícolas.

Lentamente, se asoció a esta celebración el recuerdo de la transmisión de las Tablas de la Ley a Moisés, es decir, la fundación de la religión judía. La fiesta de la cosecha se convirtió, entonces, en la celebración de la Antigua Alianza entre el Señor y su pueblo.

Como los judíos, los cristianos celebran Pentecostés cincuenta días después de Pascua. Y si la Pascua es para ellos la conmemoración de la Resurrección de Cristo, Pentecostés marca el momento en que el Espíritu Santo se posó sobre los discípulos.

En el día de Pentecostés ellos abrieron su inteligencia a la fe. Para los cristianos, esto significa la alianza renovada entre Dios y su pueblo, una nueva alianza. En otras palabras, para la Iglesia, Pentecostés constituye su «certificado» de nacimiento.

Shavuot y Pentecostés - La conexión entre las dos fiestas

Shavuot es la fiesta judía en la que se conmemora la entrega de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios a Moisés en el monte Sinaí, tras la huida del pueblo de Israel de Egipto.

Por eso tiene lugar siete semanas después de la Pascua, que es la fiesta más importante para los judíos, pues celebra la liberación del pueblo judío de la esclavitud del Faraón. En hebreo “Shavuot” quiere decir “semanas” y también significa juramento: la alianza que Dios hizo con su pueblo por medio de la Ley.

Se celebra como un día de descanso en el que no se trabaja y se cena en familia, como en shabat. En las sinagogas se hace una lectura de los Diez Mandamientos y también se acostumbra a permanecer despiertos toda la noche estudiando la Torá. Este texto incluye los cinco primeros libros de la Biblia que, según la tradición, fueron escritos por Moisés. Estos libros son los que el cristianismo denomina Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).

Esta fiesta también tiene una vertiente agrícola, ya que los agricultores ofrecen a Dios los primeros frutos de las cosechas.

En tiempos de Jesús, y aún todavía hoy, judíos de todo el mundo peregrinaban a Jerusalén para venerar a Dios en el Templo durante las tres fiestas más importantes: Pascua, Shavuot y Sucot. Los cristianos celebran la Venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, que tuvo lugar el día de Shavuot, y pasó a llamarse Pentecostés (del griego quincuagésimo) porque ocurrió cincuenta días después de la Pascua.

El Cenáculo. Las escaleras y la puerta dan a la habitación en la que se conmemora la Venida del Espíritu Santo,
que permanece cerrada casi todos los días del año 

Tras recibir el Espíritu Santo, según narran los Hechos de los Apóstoles, “comenzaron a hablar en otras lenguas”. Judíos de todas las regiones del mundo que se encontraban en Jerusalén para la fiesta de Shavuot fueron testigos de esto y se preguntaban sorprendidos:

“¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros les oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios”. (Hechos 2, 7-12)

Extraido del boletin " Primeros cristianos"