LA PORCIUNCULA – Y EL PERDON DE ASIS
El 2 de agosto, en Asís, la Iglesia nos hace tocar con la mano el mensaje del perdón: no como una palabra bonita, sino como gracia que reconcilia, que sana y que vuelve a poner en pie a la persona. Hoy la ciudad de Asís y la Porciúncula nos recuerdan algo central del Evangelio: Dios es “rico en misericordia”. Y esa misericordia no es un adorno; es una necesidad real para el corazón humano. “¿Quién de nosotros puede decir… que no necesita esta misericordia… así que no necesita un purificador acto de Dios?”
Por eso, el “Perdón de Asís” no es solamente un evento del calendario: es una invitación a vivir la reconciliación como experiencia de la misericordia.
El perdón como reconciliación que viene de Dios
El Papa Juan Pablo II presenta el mensaje de la Porciúncula como un mensaje “di perdono e di riconciliazione, cioè di grazia” recibido por la misericordia divina, con “le debite disposizioni” (las disposiciones debidas).
Aquí se ve algo muy importante para entender bien la Iglesia: la misericordia de Dios no niega el mal ni rebaja la verdad del pecado. El perdón cristiano no es una especie de “borrón” sin conversión.
El Papa Benedicto XVI lo dice con claridad, la misericordia no cambia el significado del pecado, sino que lo consume en el fuego del amor; y ese efecto purificador y sanador acontece cuando hay reconocimiento de la ley de Dios, arrepentimiento sincero y resolución de comenzar una vida nueva.
En ese marco, el Evangelio nos desarma. Juan Pablo II lo resume con una pregunta: “O dicho en términos evangélicos, ¿quién de nosotros podría arrojar la primera piedra… sin mancillarse de presunción o irresponsabilidad?” Y añade: solo Jesús habría podido hacerlo, pero renuncia “con un incomparabile gesto di perdono… amore”.
Entonces, la misericordia no es solamente “para otros”: es el camino por el que Dios nos devuelve la paz interior. Juan Pablo II insiste en que cada día debemos reavivar “la invocación humilde y gozosa de la gracia reconciliadora” y el sentido de nuestro “debito” con Dios: un perdón que no merecemos, pero que nos coloca en paz con Dios y con nosotros mismos, infundiendo una alegría nueva.
Francisco, en una homilía en L’Aquila, describió el perdón con una imagen de paso real. Ser perdonado es vivir aquí y ahora un paso de la muerte a la vida, de la angustia y la culpa a la libertad y la alegría.
Y lo conectó con la vida concreta de la Iglesia: “ una gracia que nos vuelve a poner en pie”.
Esto se parece a lo que buscamos cuando venimos a confesarnos o cuando pedimos reconciliación: no queremos ser juzgados a la distancia, sino reencontrarnos con un Dios que nos mira con misericordia. Por eso, en otra ocasión Francisco explicó que el Sacramento de la Reconciliación permite acercarnos al Padre con confianza en su perdón: Dios es verdaderamente “rico en Misericordia” y lo derrama abundantemente sobre quien se le acerca con corazón sincero. Y al salir del sacramento, uno renace.
Y nos podemos preguntar?? Qué significa hoy vivir el Perdón de Asís en tu día a día
Hoy podemos hacernos una pregunta sencilla y exigente: ¿en qué parte de mi vida necesito que Dios me reconcilie?
Porque Juan Pablo II no idealiza el corazón humano: confiesa con realismo la necesidad de un “intervento purificatore” y pregunta quién no tiene algo que pedirle “a él y a su paterna magnanimitad”.
Y Francisco añade un criterio pastoral: la misericordia no se entiende sin conocer la propia miseria; el Evangelio no nos acerca a un “Dios oscuro y aterrador”, sino al Cristo que es misericordia y que habla a nuestra miseria con amor que salva.
En términos prácticos, el Perdón de Asís nos empuja a tres actitudes:
- Arrepentimiento real, no por miedo, sino por amor, porque el amor de Dios llega hasta lo que está herido.
- Reconciliación concreta, porque el perdón no es solo una emoción: es volver a la comunión con Dios y con los hermanos.
- Conversión cotidiana, porque Juan Pablo II vincula la misericordia recibida con el estilo penitencial de san Francisco: solo sobre esa base se comprende la vida austera de penitencia y se puede acoger la llamada a una conversión constante, que aparta del egoísmo y centra la vida en Dios.
La invitación: un camino breve, pero verdadero
El “Perdón de Asís” tiene también una dimensión eclesial y sacramental. Juan XXIII, al hablar del 2 de agosto, recuerda que el pueblo se orienta a la misericordia del Señor y cita la disposición del Papa para conceder la indulgencia con aplicación a los vivos y a los difuntos.
Y es importante un punto que debemos subrayar: aunque sea un “perdón” especial, no sustituye la vida sacramental. Juan XXIII deja escrito que “permanece firme” que el acceso ordinario a las “grandes indulgencias” exige Santa Confesión y Santa Comunión dentro de los ocho días siguientes.
Por tanto, esta semana del 2 de agosto, te invito a elegir un camino concreto:
- Acercarte a la Confesión (si no lo has hecho hace tiempo) con sinceridad, llevando al confesionario lo que sabes que te aleja.
- Recibir la Eucaristía, porque el perdón recibido quiere hacerse vida en Cristo.
- Practicar un acto de reconciliación: pedir perdón donde lo debes, o perdonar donde el rencor se ha instalado. Francisco lo resume con una fórmula exigente: Que esa reconciliación no sea superficial: que nazca de la misericordia que Dios te da, que te purifica y te devuelve al amor verdadero.
Conclusión
Hoy Asís nos recuerda que el perdón de Dios es gracia: reconciliación que viene de la misericordia divina y que, con las disposiciones debidas, nos devuelve paz, alegría y un nuevo comienzo.
Pidamos al Señor que haga de nuestra comunidad un lugar donde la gente no se esconda, sino que se acerque; no solo para “pasar el día”, sino para ser curada y renacida en Cristo, que perdona y vuelve a poner en pie.
Oración:
Señor Dios, rico en misericordia, mira mi miseria y no me dejes solo con mi culpa. Concédeme un arrepentimiento sincero, una firme resolución de comenzar una vida nueva y la gracia de reconciliarme contigo y con los hermanos. Haz que este 2 de agosto sea para mí un paso real de la muerte a la vida. Amén.






