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lunes, 25 de enero de 2021
Dia de los Santos Timoteo y Tito
miércoles, 23 de diciembre de 2020
YA LLEGA LA NAVIDAD...
lunes, 2 de noviembre de 2020
DIA DE LOS FIELES DIFUNTOS
En este dia de los fieles difuntos, recordamos a todos nuestros familiares y amigos con quienes compartimos la vida. Los gratos momentos, las emociones, los logros personales y también las amarguras y los momentos no tan gratos... Como las angustias, problemas y pesares...
lunes, 14 de septiembre de 2020
DÍA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
martes, 8 de septiembre de 2020
Natalicio de Maria Santisima
Alegrémonos todos celebrando el nacimiento de la Virgen María. Hoy es su día. El día de su cumpleaños. Una nueva vida que nace siempre es motivo de exultante alegría. Cuánto más si nace la Madre de nuestro Salvador. Hasta en un tono popular y filial, podemos entonar el ¡Cumpleaños feliz!
Los Padres de la Iglesia, y a la liturgia le gusta, recurren a la imagen bellísima: el nacimiento de María es la Aurora que anuncia el nacimiento del Sol de justicia, Cristo el Señor. En efecto, nace María, y florece la carne que luego será morada y arca de la carne de Jesús. En esta criatura se formará “la criatura que viene del Espíritu Santo y salvará a su pueblo de sus pecados”. En el seno de esta niña que nace acampará el Verbo de Dios hecho carne.
lunes, 24 de agosto de 2020
SAN BARTOLOME APOSTOL .- 24 DE AGOSTO
Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa "regalo de Dios") Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael.
El encuentro más grande de su vida.
El día en que Natanael o Bartolomé se encontró por primera vez a Jesús fue para toda su vida una fecha memorable, totalmente inolvidable. El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera: "Jesús se encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe se encontró a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas. Es Jesús de Nazaret". Natanael le respondió: " ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" Natanael le preguntó: "¿Desde cuando me conoces?" Le respondió Jesús: "antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi". Le respondió Natanael: "Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel". Jesús le contestó: "Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre." (Jn. 1,43 ).
Felipe, lo primero que hizo al experimentar el enorme gozo de ser discípulo de Jesús fue ir a invitar a un gran amigo a que se hiciera también seguidor de tan excelente maestro. Era una antorcha que encendía a otra antorcha. Pero nuestro santo al oír que Jesús era de Nazaret (aunque no era de ese pueblo sino de Belén, pero la gente creía que había nacido allí) se extrañó, porque aquél era uno de los más pequeños e ignorados pueblecitos del país, que ni siquiera aparecía en los mapas. Felipe no le discutió a su pregunta pesimista sino solamente le hizo una propuesta: "¡Ven y verás que gran profeta es!"
Una revelación que lo convenció.
Y tan pronto como Jesús vio que nuestro santo se le acercaba, dijo de él un elogio que cualquiera de nosotros envidiaría: "Este si que es un verdadero israelita, en el cual no hay engaño". El joven discípulo se admira y le pregunta desde cuándo lo conoce , y el Divino Maestro le añade algo que le va a conmover: "Allá, debajo de un árbol estabas pensando qué sería de tu vida futura. Pensabas: ¿Qué querrá Dios que yo sea y que yo haga? Cuando estabas allá en esos pensamientos, yo te estaba observando y viendo lo que pensabas". Aquélla revelación lo impresionó profundamente y lo convenció de que este sí era un verdadero profeta y un gran amigo de Dios y emocionado exclamó: "¡Maestro, Tú eres el hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! ¡Maravillosa proclamación! Probablemente estaba meditando muy seriamente allá abajo del árbol y pidiéndole a Dios que le iluminara lo que debía de hacer en el futuro, y ahora viene Jesús a decirle que El leyó sus pensamientos. Esto lo convenció de que se hallaba ante un verdadero profeta, un hombre de Dios que hasta leía los pensamientos. Y el Redentor le añadió una noticia muy halagadora. Los israelitas se sabían de memoria la historia de su antepasado Jacob, el cuál una noche, desterrado de su casa, se durmió junto a un árbol y vio una escalera que unía la tierra con el cielo y montones de ángeles que bajaban y subían por esa escalera misteriosa. Jesús explica a su nuevo amigo que un día verá a esos mismos ángeles rodear al Hijo del Hombre, a ese salvador del mundo, y acompañarlo, al subir glorioso a las alturas.
Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable día con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que el creyó, y predicar lo que él enseñó. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
jueves, 13 de agosto de 2020
SAN MAXIMILIANO MARIA KOLBE
14 de agosto.- Celda donde pasó sus últimos días.-Presbítero y Mártir.
Nació en 1894 en Polonia, a los 13 años ingresa al Seminario
de los Padres Franciscanos, para finalizar sus estudios en Roma. En 1918 es
ordenado sacerdote y en 1931, se ofrece para ir a Japón como misionero.
En 1936, regresa a Polonia y tres años después, en plena
guerra mundial, es detenido con otros sacerdotes y enviado a los campos de concentración
de Alemania y Polonia. Al poco tiempo es liberado y en 1941 es apresado,
llevado a Pawiak, para ser trasladado luego a Auschwitz, donde a pesar de las
condiciones, continúa con su ministerio.
Como era costumbre despersonalizar a los detenidos, a
Maximiliano le asignaron el número 16670. Así y todo, nunca abandono su manera
generosa y su preocupación por los demás, tratando de mantener, la dignidad de
sus compañeros.
El 3 de agosto de 1941, escapa un compañero y como
represalia, el comandante, elige a 10 de ellos al azar, para ser ejecutados…
Entre ellos, se encontraba un sargento Polaco, Franciszek Gajowniczek, hombre
casado con tres hijos. San Maximiliano, se ofrece a morir en su lugar y el
comandante acepta, condenándolos a los
diez, a morir de hambre.
Después de 10 días, Maximiliano seguía con vida, entonces
los nazis decidieron, el día 14 de agosto de 1941, darle muerte con una inyección
letal.
En 1973, es Beatificado por el Papa Pablo VI
Y en 1982, es Canonizado Mártir de la Caridad, por el Papa
Juan Pablo II




