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domingo, 24 de mayo de 2020

DIA 3 - NOVENA ESPIRITU SANTO

DIA 3 (21/5/2023)

Ven Espíritu Santo; llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envíanos tu espíritu, para darnos nueva vida; y renovaras la faz de la tierra.
Dios, que iluminas los corazones de tus fieles, con la luz del Espíritu Santo; danos de gustar todo lo recto, según el mismo espíritu, y gozar para siempre de sus consuelos.
Por cristo, nuestro Señor. Amen.

Oh Espíritu Santo, que no me aparte de tu buen consejo. Deja que siempre actúe guiado por tu amor. Marcame la dirección que tengo que tomar, en cada uno de los desafíos. Hoy en el dia de la ascensión del Señor, dame luz, fervor y gracia, para ser digno discípulo de Jesús y poder iluminar el camino a mis hermanos, reflejando algo de Tu luz...

Hacer nuestras peticiones...

Rezar, Padrenuestro, Ave Maria y Gloria... En honor a la Santísima Trinidad.

                             Lugar desde donde Jesús subió a los cielos



sábado, 23 de mayo de 2020

DIA 2 - NOVENA DEL ESPÍRITU SANTO

DIA 2 (20/5/2023)

Ven Espíritu Santo; llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envíanos tu espíritu, para darnos nueva vida; y renovaras la faz de la tierra.
Dios, que iluminas los corazones de tus fieles, con la luz del Espíritu Santo; danos de gustar todo lo recto, según el mismo espíritu, y gozar para siempre de sus consuelos.
Por cristo, nuestro Señor. Amen.

Oh Espíritu Santo, tu que infundes sabiduría en los hombres, dame la gracia de poder entender lo pensado para mi; de discernir, por que camino transitar; y sobre todo, atender a mis hermanos que caminan en la vida sin rumbo; para que como simple instrumento tuyo, pueda dar testimonio de tu amor infinito.
Amen.

Hacer nuestras peticiones...

Rezar, Padrenuestro, Ave Maria y Gloria... En honor a la Santísima Trinidad.




jueves, 21 de mayo de 2020

Primer dia de la novena al ESPÍRITU SANTO

NOVENA

1° DIA  22/5/2020

INVOCACIÓN

Ven Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz.
Ven padre de los pobres y lumbre de los corazones.
Ven consolador nuestro y dulce huésped de las almas.

En los contratiempos descanso en ti,
templanza en mis ansiedades,
y consuelo en mis angustias.

Nada se halla sin tu amparo,
nada pudo hacer sin ti.

En tus aguas puras, lavo mis manchas,
riego mi sequedad y sano mis heridas.
Ablanda las almas endurecidas por el pecado
y vuelca tus dones en quien en ti confiamos.

Aumenta nuestras virtudes,
para poder ser merecedores
de la Misericordia Divina,
el gozo eterno y el feliz descanso.

Amen.

Oh Espíritu Santo! Río de agua viva que riegas nuestra alma llenándola con tus preciados dones. Ayudanos a fructificar los talentos otorgados, para poder ser constructores del Reino aquí en la tierra.
Tu, defensor de las almas, acompañanos y protégenos de los peligros del camino.
Exhorta a la convención a los corazones duros y haz que nuestro pequeño aporte, nos permita llevar la luz de Cristo, a nuestros hermanos mas alejados. Para Gloria de Dios Padre. Amen.

Hacer nuestras peticiones ...

Rezar, Padrenuestro, Ave Maria y Gloria... en honor a la Santisima Trinidad.

miércoles, 20 de mayo de 2020

ESPIRITU SANTO (citas Biblicas)

CITAS BÍBLICAS...
"Pero es el espíritu que hay en el hombre y el soplo del Todopoderoso, el que lo hace inteligente."
Job 32, 8.

"Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor  –y lo inspirará el temor del Señor–. Él no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres de país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.  La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas. "
Isaías 11, 2-5

"Si el gran Señor así lo desea, será colmado del espíritu de inteligencia: derramará como lluvia sus sabias palabras y celebrará al Señor con su plegaria; dirigirá rectamente su conejo y su ciencia y reflexionará sobre los secretos de Dios."
Eclesiástico 39, 6-7.

"Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu.  Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor.  Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común."
Primera carta a los Corintios 12, 4-7.

martes, 19 de mayo de 2020

ORACION AL ESPIRITU SANTO




INVOCACIÓN

Ven Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz.
Ven padre de los pobres y lumbre de los corazones.
Ven consolador nuestro y dulce huésped de las almas.

En los contratiempos descanso en ti,
templanza en mis ansiedades,
y consuelo en mis angustias.

Nada se halla sin tu amparo,
nada pudo hacer sin ti.

En tus aguas puras, lavo mis manchas,
riego mi sequedad y sano mis heridas.
Ablanda las almas endurecidas por el pecado
y vuelca tus dones en quien en ti confiamos.

Aumenta nuestras virtudes,
para poder ser merecedores
de la Misericordia Divina,
el gozo eterno y el feliz descanso.

Amen.

martes, 20 de agosto de 2019

AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO

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“El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas.  El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.”
1 Jn 2, 9-11

jueves, 20 de junio de 2019

Para saber un poco... ¿Creían realmente en la eucaristía los primeros cristianos?

Desde el principio, la Eucaristía ha tenido un papel central en la vida de los cristianos. Maravilla ver la fe y el cariño con el que tratan a Jesús en el Pan eucarístico.


Tienen una fe inquebrantable en que el pan y el vino se convierten, por las palabras de la consagración, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo
En varios textos de los siglos I y II, vemos cómo va evolucionando y construyéndose la liturgia de la Iglesia. Emociona comprobar cómo seguimos celebrando la misma Misa que se celebraba en el siglo I: lo podemos ver en la descripción del Santo Sacrificio que San Justino, en el año 155, hace al emperador Antonino Pío; o en la “Traditio Apostólica” de San Hipólito de comienzos del siglo III.
Los textos que exponemos a continuación son una prueba de que ya desde los primeros tiempos del cristianismo (siglo I), en la Iglesia primitiva existía una fe muy clara en la presencia de Jesucristo en el Pan y en el Vino“eucaristizados”.

El testimonio de los Padres de la Iglesia

1. San Ignacio de Antioquía (110 d.C.)

En lo referente a la Eucaristía San Ignacio se presenta siempre muy claro y tajante. Llama a la Eucaristía “medicina de inmortalidad” y categóricamente expresa: “La Eucaristía es la carne e nuestro Salvador Jesucristo”.
Condena vigorosamente a los docetas que afirmaban que Jesús no había tenido cuerpo verdadero sino solo aparente, y por este error, comenta San Ignacio, no querían tomar parte de la eucaristía y morían espiritualmente por apartarse del don de Dios.
“Esforzaos, por lo tanto, por usar de una sola Eucaristía; pues una sola es la carne de Nuestro Señor Jesucristo y uno sólo es el cáliz para unirnos con su sangre, un solo altar, como un solo obispo junto con el presbítero y con los diáconos consiervos míos; a fin de que cuanto hagáis, todo hagáis según Dios”

2. La Didaché o doctrina de los doce apóstoles (60-160 d.C)

La Didaché es muy tajante al afirmar que no todos pueden participar en la Eucaristía, ya que no se puede “dar lo santo a los perros”. Antes de participar exige confesar los pecados para que el sacrificio sea puro.
Es un testimonio claro también de que la Iglesia primitiva ya reconocía en la Eucaristía el sacrificio sin mancha y perfecto presentado al Padre en Malaquías 1,11: “Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura. Pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahveh Sebaot”.

3. San Justino (165 d.C)

Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II. San Justino mantiene el testimonio unánime de la Iglesia al confesar que la Eucaristía no es un alimento como tantos, sino que es “carne y sangre de aquel Jesús hecho carne”.
San Justino con toda claridad excluye la permanencia del pan junto con la carne del Señor rechazando la consubstanciación mantenida por los luteranos.
Lo confirma el empleo que inventa San Justino para la palabra “dar gracias”: hasta él había tenido sentido intransitivo; él la usa en pasiva: “alimento eucaristizado”, que al pie de la letra traduciríamos: “alimento hecho acción de gracias”.
Esta pasiva tan dura inventada por San Justino, unida al cambio de construcción que acabamos de señalar, acentúa la nota de un cambio obrado en el alimento ordinario en virtud del cual el pan es ahora carne de Cristo.

4. San Ireneo (130d.C – 202 d.C)

En la teología presentada por San Ireneo la certeza de que el pan y vino consagrados son cuerpo y sangre de Cristo es diáfana, y explícitamente afirma que “el cáliz es su propia Sangre” (la de Cristo) y “el pan ya no es pan ordinario sino Eucaristía constituida por dos elementos terreno y celestial”. 

5. San Hipólito (mártir en el 235 d.C.)

Se desconoce el lugar y fecha de su nacimiento, aunque se sabe fue discípulo de San Ireneo de Lyon. San Hipólito es tajante en afirmar que se evite con diligencia que el infiel coma de la Eucaristía, ya que “es el cuerpo de Cristo del cual todos los fieles se alimentan y no debe ser despreciado”.

6. Orígenes (185d.C – 254 d.C)

Con respecto a la Eucaristía los escritos de Orígenes van en la misma línea que el resto de los padres. Afirma que “así como el maná era alimento en enigma, ahora claramente la carne del Verbo de Dios es verdadero alimento, como Él mismo dice:Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida”.
En todos estos casos, Orígenes se refiere al “verdadero alimento” no como pan, sino como “la carne del Verbo de Dios”.
Afirma también que recibir el cuerpo indignamente ocasiona ruina para sí mismos y se refiere a la celebración eucarística como “la mesa del cuerpo de Cristo y del cáliz mismo de su sangre”.

7. Firmiliano, Obispo de Cesarea (268 d.C)

Por lo demás, cuán gran delito es el de quienes son admitidos o el de quienes admiten a tocar el cuerpo y sangre del Señor, no habiendo lavado sus manchas por el bautismo de la Iglesia ni habiendo depuesto sus pecados, habiendo usurpado temerariamente la comunión, siendo así que está escrito: Quien quiera que comiera el pan o bebiera el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.

8. San Atanasio, Obispo de Alejandría (295-373 d.C)

“Verás a los ministros que llevan pan y una copa de vino, y lo ponen sobre la mesa; y mientras no se han hecho las invocaciones y súplicas, no hay más que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias y maravillosas oraciones, entonces el pan se convierte en el Cuerpo y el cáliz en la Sangre de nuestro Señor Jesucristo… Consideremos el momento culminante de estos misterios: este pan y este cáliz, mientras no se han hecho las oraciones y súplicas, son puro pan y bebida; pero así que se han proferido aquellas extraordinarias plegarias y aquellas santas súplicas, el mismo Verbo baja hasta el pan y el cáliz, que se convierten en su cuerpo”. (SAN ATANASIO, Sermón a los bautizados, 25)

9. San Cirilo de Jerusalén (313-387 d.C)

“Sabiendo que Jesucristo asegura, hablando del pan, que aquello es su cuerpo, ¿quién se atreverá a poner en duda esta verdad? E igualmente dijo después, esta es mi sangre, ¿quién puede dudar o decir que no lo es? En otro tiempo había convertido el agua en vino en Caná de Galilea con sola su voluntad, ¿y no le tendremos por digno de ser creído sobre su palabra, cuando convirtió el vino en su sangre? Si convidado a las bodas humanas y terrenas hizo en ellas un milagro tan pasmoso, ¿no debemos reconocer que aquí dio a los hijos del Esposo a comer su cuerpo y beber su sangre?” (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis Mistagógica, 4, 7).
Son especialmente expresivas las palabras de San Cirilo, obispo de Jerusalén a partir del 348, que para manifestar nuestra unión tan plena con Cristo en la Eucaristía dice que nos hacemos una misma cosa con Él…
“Para que cuando tomes el cuerpo y la sangre de Cristo, te hagas “concorpóreo” y “consanguíneo” suyo (un mismo cuerpo y sangre con Él); y así, al distribuirse en nuestros miembros su Cuerpo y su Sangre, nos convertimos en portadores de Cristo (Cristóforos). De está manera -según la expresión de San Pedro- también nos hacemos partícipes de la naturaleza divina”. (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis Mistagógica, 4, 3).
“Adoctrinados y llenos de esta fe certísima, debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan, sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque así le parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo”. (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis sobre los misterios>, 22, 1).
Este es un pequeño resumen de lo que la Iglesia enseñó durante los primeros cuatro siglos,en el que se ve cómo los primeros cristianos -desde el principio- tenían una fe firme en la presencia de Cristo en la Eucarístía.

Extraido de : Misioneros Digitales Católicos MDC