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martes, 8 de septiembre de 2020

Natalicio de Maria Santisima

Santa Ana y la Virgen de niña, imagen de la iglesia en Jerusalen, ubicada donde dice la tradicion, que vivieron Maria y sus padres.

Alegrémonos todos celebrando el nacimiento de la Virgen María. Hoy es su día. El día de su cumpleaños. Una nueva vida que nace siempre es motivo de exultante alegría. Cuánto más si nace la Madre de nuestro Salvador. Hasta en un tono popular y filial, podemos entonar el ¡Cumpleaños feliz!

Los Padres de la Iglesia, y a la liturgia le gusta, recurren a la imagen bellísima: el nacimiento de María es la Aurora que anuncia el nacimiento del Sol de justicia, Cristo el Señor. En efecto, nace María, y florece la carne que luego será morada y arca de la carne de Jesús. En esta criatura se formará “la criatura que viene del Espíritu Santo y salvará a su pueblo de sus pecados”. En el seno de esta niña que nace acampará el Verbo de Dios hecho carne.

lunes, 24 de agosto de 2020

SAN BARTOLOME APOSTOL .- 24 DE AGOSTO

 

FAMOSA ESCULTURA DE SAN BARTOLOMÉ UBICADA EN LA CATEDRAL DE MILAN

A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo.

Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa "regalo de Dios") Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael.

El encuentro más grande de su vida.
El día en que Natanael o Bartolomé se encontró por primera vez a Jesús fue para toda su vida una fecha memorable, totalmente inolvidable. El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera: "Jesús se encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe se encontró a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas. Es Jesús de Nazaret". Natanael le respondió: " ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" Natanael le preguntó: "¿Desde cuando me conoces?" Le respondió Jesús: "antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi". Le respondió Natanael: "Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel". Jesús le contestó: "Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre." (Jn. 1,43 ).

Felipe, lo primero que hizo al experimentar el enorme gozo de ser discípulo de Jesús fue ir a invitar a un gran amigo a que se hiciera también seguidor de tan excelente maestro. Era una antorcha que encendía a otra antorcha. Pero nuestro santo al oír que Jesús era de Nazaret (aunque no era de ese pueblo sino de Belén, pero la gente creía que había nacido allí) se extrañó, porque aquél era uno de los más pequeños e ignorados pueblecitos del país, que ni siquiera aparecía en los mapas. Felipe no le discutió a su pregunta pesimista sino solamente le hizo una propuesta: "¡Ven y verás que gran profeta es!"

Una revelación que lo convenció. 
Y tan pronto como Jesús vio que nuestro santo se le acercaba, dijo de él un elogio que cualquiera de nosotros envidiaría: "Este si que es un verdadero israelita, en el cual no hay engaño". El joven discípulo se admira y le pregunta desde cuándo lo conoce , y el Divino Maestro le añade algo que le va a conmover: "Allá, debajo de un árbol estabas pensando qué sería de tu vida futura. Pensabas: ¿Qué querrá Dios que yo sea y que yo haga? Cuando estabas allá en esos pensamientos, yo te estaba observando y viendo lo que pensabas". Aquélla revelación lo impresionó profundamente y lo convenció de que este sí era un verdadero profeta y un gran amigo de Dios y emocionado exclamó: "¡Maestro, Tú eres el hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! ¡Maravillosa proclamación! Probablemente estaba meditando muy seriamente allá abajo del árbol y pidiéndole a Dios que le iluminara lo que debía de hacer en el futuro, y ahora viene Jesús a decirle que El leyó sus pensamientos. Esto lo convenció de que se hallaba ante un verdadero profeta, un hombre de Dios que hasta leía los pensamientos. Y el Redentor le añadió una noticia muy halagadora. Los israelitas se sabían de memoria la historia de su antepasado Jacob, el cuál una noche, desterrado de su casa, se durmió junto a un árbol y vio una escalera que unía la tierra con el cielo y montones de ángeles que bajaban y subían por esa escalera misteriosa. Jesús explica a su nuevo amigo que un día verá a esos mismos ángeles rodear al Hijo del Hombre, a ese salvador del mundo, y acompañarlo, al subir glorioso a las alturas.

ORACIÓN
Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable día con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que el creyó, y predicar lo que él enseñó. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

EXTRAIDO de EWTN

jueves, 13 de agosto de 2020

SAN MAXIMILIANO MARIA KOLBE

 

                            14 de agosto.- Celda donde pasó sus últimos días.-Presbítero y Mártir.

Nació en 1894 en Polonia, a los 13 años ingresa al Seminario de los Padres Franciscanos, para finalizar sus estudios en Roma. En 1918 es ordenado sacerdote y en 1931, se ofrece para ir a Japón como misionero.

En 1936, regresa a Polonia y tres años después, en plena guerra mundial, es detenido con otros sacerdotes y enviado a los campos de concentración de Alemania y Polonia. Al poco tiempo es liberado y en 1941 es apresado, llevado a Pawiak, para ser trasladado luego a Auschwitz, donde a pesar de las condiciones, continúa con su ministerio.

Como era costumbre despersonalizar a los detenidos, a Maximiliano le asignaron el número 16670. Así y todo, nunca abandono su manera generosa y su preocupación por los demás, tratando de mantener, la dignidad de sus compañeros.

El 3 de agosto de 1941, escapa un compañero y como represalia, el comandante, elige a 10 de ellos al azar, para ser ejecutados… Entre ellos, se encontraba un sargento Polaco, Franciszek Gajowniczek, hombre casado con tres hijos. San Maximiliano, se ofrece a morir en su lugar y el comandante acepta, condenándolos  a los diez, a morir de hambre.

Después de 10 días, Maximiliano seguía con vida, entonces los nazis decidieron, el día 14 de agosto de 1941, darle muerte con una inyección letal.

 

En 1973, es Beatificado por el Papa Pablo VI

Y en 1982, es Canonizado Mártir de la Caridad, por el Papa Juan Pablo II

 


domingo, 19 de julio de 2020

Ángelus de este 19 de julio, XVI Domingo del Tiempo Ordinario.(Misioneros Digitales Católicos MDC)

El Papa en el Ángelus: “Hay que rechazar el mal y buscar la salvación del malvado”

El Santo Padre este domingo antes de rezar a la Madre de Dios dijo que, no colabora bien con Dios quien se fija solo en los límites y los defectos de los demás, sino quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Virgen María nos ayude a comprender e imitar la paciencia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda, que Él ama con amor de Padre”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este 19 de julio, XVI Domingo del Tiempo Ordinario.

Es necesario esperar el tiempo de la cosecha

El Santo Padre, comentando el Evangelio (cfr. Mt 13, 24-43) que la liturgia propone este Domingo, dijo que San Mateo nos presenta a Jesús hablando a la multitud en parábolas – la de la cizaña y la del grano de mostaza – sobre el Reino de los cielos. Refiriéndose a la primera parábola, la de la cizaña, Jesús nos hace conocer la paciencia de Dios, abriendo nuestro corazón a la esperanza. “Jesús cuenta que, en el campo en el que se ha sembrado la semilla buena – afirma el Pontífice – brota también la cizaña, un término que resume todas las malas hierbas, que infestan el terreno”. Los siervos, observa el Papa, quieren ir enseguida a arrancar la mala hierba. Sin embargo el amo dice que no, porque se corre el riesgo de arrancar el trigo junto a las malas hierbas.

Es necesario esperar el momento de la cosecha: solo entonces se separan y la cizaña será quemadaLEA TAMBIÉN19/07/2020

Ángelus del 19 de julio de 2020

En esta parábola se puede leer una visión de la historia

En este sentido, el Santo Padre dijo que esta parábola nos presenta una visión de la historia, en la cual junto a Dios – el amo del campo – que esparce siempre y solo semilla buena, hay un adversario, que esparce la cizaña para obstaculizar el crecimiento del trigo. “El amo – subraya el Pontífice – actúa abiertamente, a la luz del sol, y su propósito es una buena cosecha; el otro, sin embargo, aprovecha la oscuridad de la noche y obra por envidia, por hostilidad, para arruinar todo”. El adversario, afirma el Papa, tiene un nombre: es el diablo, el opositor de Dios por antonomasia. Su intención es obstaculizar la obra de salvación, para que el Reino de Dios sea obstaculizado por trabajadores injustos, sembradores de escándalos. “Muchas veces, hemos oído que una familia que estaba en paz, luego comenzó las guerras, la envidia... un barrio que estaba en paz, luego comenzaron las cosas malas... Y estamos acostumbrados a decir: Eh, alguien vino allí para sembrar la lucha... Siempre está sembrando el mal que destruye. Y esto siempre lo hace el diablo o tenemos la tentación: cuando caemos en la tentación de criticar para destruir a otros”.

La buena semilla y la cizaña no representan el bien y el mal de forma abstracta, sino a nosotros los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diabloLEA TAMBIÉN19/07/2020

El Papa: “Reitero mi llamamiento a un cese al fuego mundial que permita la paz”

Las persecuciones forman parte de la vocación cristiana

Es por ello, afirma el Papa Francisco, la intención de los siervos es la de eliminar enseguida el mal, es decir a las personas malvadas, pero el amo es más sabio, ve más lejos: estos deben saber esperar, porque soportar las persecuciones y las hostilidades forma parte de la vocación cristiana. “El mal, por supuesto, debe ser rechazado, pero los malvados son personas con las que hay que tener paciencia. No se trata de esa tolerancia hipócrita que esconde ambigüedad, sino de la justicia mitigada por la misericordia”. Si Jesús ha venido a buscar a los pecadores más que a los justos, a curar a los enfermos antes que a los sanos, también nuestra acción como sus discípulos debe estar dirigida no para suprimir a los malvados, sino para salvarlos.

No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración

El Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia

Finalmente, el Santo Padre dijo que el Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia; por un lado, la mirada del amo; por otro, la mirada de los siervos. “Los criados se preocupan por un campo sin malezas, el amo por el buen trigo. El Señor nos invita a asumir su misma mirada, la que mira al buen grano, que sabe custodiarlo también en las malas hierbas”. No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración. Y entonces será Dios, y solo Él, quien premie a los buenos y castigue a los malvados.

Vatican News | julio 19, 2020 de 10:33 am | Etiquetas: AngelusIglesiaPapa Francisco | Categorías: Papa FranciscoSlider | URL: https://wp.me/p8f59C-a1d

lunes, 15 de junio de 2020

PONER LA OTRA MEJILLA

Hoy lunes 15 de junio, el evangelio nos plantea poner la otra mejilla. Que planteo nos hace el Señor, casi imposible de realizar... Devolver amor cuando nos hacen daño, cuando nos hacen mal. Seguramente lo sentimos como una gran debilidad, difícil de superar...San Pablo en 2Cor, nos habla de su propia debilidad y de su ruego insistente al señor para poder superarla. Y Jesús le responde ante la debilidad, "te basta mi Gracia, por que mi poder, triunfa en la debilidad"... 
Entonces tengamos siempre presente, que solo con la gracia de Dios podemos superar cualquier debilidad, frustración o rencor, El es nuestro remanso, en El depositamos nuestras debilidades, El es fuente de Amor.  




jueves, 11 de junio de 2020

ORGULLO Y VANIDAD

David Blázquez León a Twitter: "Mejor no dar de comer al #EGO ...
11 de Junio

La vanidad y el orgullo son causa de muchas tristezas y alejan la alegría del Espíritu Santo. Por eso, cuando vemos que el orgullo quiere apoderarse de nuestro interior, es bueno que nos detengamos a preguntarnos con sinceridad: "¿Es tan importante que me alaben o me critiquen? ¿Acaso soy el centro del universo?"


Y si estoy sufriendo con el orgullo herido porque me han humillado, puedo preguntarme: "¿Acaso no pasará también esta humillación o este fracaso como han pasado tantas otras cosas? ¿No es verdad que todo pasa?" Y puedo repetir: "Todo pasa. Y esto también pasará. Se lo llevará el viento y pronto no tendrá importancia".


Entonces puedo entregarme de lleno a una tarea con libertad interior, no por las caricias que eso pueda aportarle al orgullo. Puedo hacer algo bueno, pero no por orgullo, sino porque reconozco la dignidad que Dios me da y no quiero desperdiciar los dones que el Dios de amor me ha regalado para mis hermanos. Lo hago porque deseo responder a ese amor, y por eso soy capaz de ilusionarme con algo nuevo para el bien de los demás.


Además, si buscamos la aprobación ajena, cuando no recibimos de los demás el reconocimiento que esperamos, comenzamos a sentirlos como competidores. Rumiamos nuestro rencor en la soledad, incapaces de vivir en fraternidad. O procuramos cada vez más llamar la atención para que no nos ignoren, y terminamos molestándolos y arrastrándonos ante ellos, reclamando que nos tengan en cuenta.


Es mejor pedirle todos los días al Espíritu Santo que nos libere del orgullo y de la vanidad, que no sirven para nada. No vale la pena darle importancia a los reconocimientos ajenos. Se los lleva el viento, y no nos dejan nada.


Texto extraído del Libro: “Los Cinco  Minutos del  Espíritu Santo” Autor: Víctor Manuel Fernández. Editorial Claretiana (Argentina).

martes, 2 de junio de 2020

Imaginando el cielo


por Pbro. Leandro Bonnin

¿Cómo será el cielo que Dios nos tiene preparado? ¿O deberíamos decir el Paraíso o la casa del Padre? El autor de estas líneas se lo ha imaginado y su imaginación nos da unas pistas.

Yo me imagino el Cielo como un abrazo tierno de mamá, o los brazos de papá arrojándome hacia arriba y recibiéndome entre risas y gritos de vértigo.

Yo me imagino el Cielo como un día feliz de la infancia, con los abuelos, los tíos, los hermanos y los primos, con abundante comida y una sobremesa llena de chistes y discusiones serenas y divertidas, llena de sonrisas de niños inquietos e inocentes.

Yo me imagino el Cielo como un estupendo partido de fútbol, lleno de toques de primera, de gambetas lujosas, de atajadas imposibles, de goles artísticos y de empates emotivos por ambos equipos festejados.

Yo me imagino el Cielo como una sucesión ilimitada de momentos de asombro ante la Verdad recién descubierta, como cuando en la escuela o el colegio entendías por primera vez un problema difícil y te "daban" las cuentas de manera perfecta.

Yo me imagino el Cielo como un viaje sin final hacia paisajes cada uno más hermoso que el anterior, en compañía de personas amadas.

Yo me imagino el Cielo como una inmenso coro de voces afinadas y dulces, envuelto por el sonido sutil y potente de una orquesta armoniosa, entonando todos juntos un Aleluya exultante o un Regina Coeli tierno, o también como una chacarera vigorosa, o una zamba sentida.

Yo me imagino el Cielo como una "juntada" con amigos, alternando pavadas con reflexiones profundas, recordando el pasado con pícara ironía, experimentando la suprema sensación de sentirse comprendido, "un cor et anima una".

Yo me imagino el Cielo como un ininterrumpido mirar a los ojos a alguien que te ama con pureza, perdiéndote en esa mirada y a la vez encontrándote en ella, experimentando el ser amado y el amar como LA VERDAD, tu Verdad.

Yo me imagino el Cielo como un constante hablar a todos del Dios Verdadero que nos ha Salvado a través de su Hijo.

Yo me imagino el Cielo como aquellas Misas entrañables donde Su Presencia es tan potente que te abruma, donde sientes que el Cordero está allí, vivo y vivificante, y que todo, de pronto, se vuelve claro.

Imaginar el Cielo como todas las alegrías de este mundo, multiplicadas al infinito, no nos da siquiera una pequeña idea de lo que "ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino al corazón del hombre… aquello que Dios tiene preparado para aquellos que le aman".

Imagínate el Cielo, y vas a descubrir que vale la pena ser fiel, cueste lo que cueste.