Translate
miércoles, 23 de diciembre de 2020
YA LLEGA LA NAVIDAD...
lunes, 2 de noviembre de 2020
DIA DE LOS FIELES DIFUNTOS
En este dia de los fieles difuntos, recordamos a todos nuestros familiares y amigos con quienes compartimos la vida. Los gratos momentos, las emociones, los logros personales y también las amarguras y los momentos no tan gratos... Como las angustias, problemas y pesares...
lunes, 14 de septiembre de 2020
DÍA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
martes, 8 de septiembre de 2020
Natalicio de Maria Santisima
Alegrémonos todos celebrando el nacimiento de la Virgen María. Hoy es su día. El día de su cumpleaños. Una nueva vida que nace siempre es motivo de exultante alegría. Cuánto más si nace la Madre de nuestro Salvador. Hasta en un tono popular y filial, podemos entonar el ¡Cumpleaños feliz!
Los Padres de la Iglesia, y a la liturgia le gusta, recurren a la imagen bellísima: el nacimiento de María es la Aurora que anuncia el nacimiento del Sol de justicia, Cristo el Señor. En efecto, nace María, y florece la carne que luego será morada y arca de la carne de Jesús. En esta criatura se formará “la criatura que viene del Espíritu Santo y salvará a su pueblo de sus pecados”. En el seno de esta niña que nace acampará el Verbo de Dios hecho carne.
lunes, 24 de agosto de 2020
SAN BARTOLOME APOSTOL .- 24 DE AGOSTO
Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa "regalo de Dios") Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael.
El encuentro más grande de su vida.
El día en que Natanael o Bartolomé se encontró por primera vez a Jesús fue para toda su vida una fecha memorable, totalmente inolvidable. El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera: "Jesús se encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe se encontró a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas. Es Jesús de Nazaret". Natanael le respondió: " ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" Natanael le preguntó: "¿Desde cuando me conoces?" Le respondió Jesús: "antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi". Le respondió Natanael: "Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel". Jesús le contestó: "Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre." (Jn. 1,43 ).
Felipe, lo primero que hizo al experimentar el enorme gozo de ser discípulo de Jesús fue ir a invitar a un gran amigo a que se hiciera también seguidor de tan excelente maestro. Era una antorcha que encendía a otra antorcha. Pero nuestro santo al oír que Jesús era de Nazaret (aunque no era de ese pueblo sino de Belén, pero la gente creía que había nacido allí) se extrañó, porque aquél era uno de los más pequeños e ignorados pueblecitos del país, que ni siquiera aparecía en los mapas. Felipe no le discutió a su pregunta pesimista sino solamente le hizo una propuesta: "¡Ven y verás que gran profeta es!"
Una revelación que lo convenció.
Y tan pronto como Jesús vio que nuestro santo se le acercaba, dijo de él un elogio que cualquiera de nosotros envidiaría: "Este si que es un verdadero israelita, en el cual no hay engaño". El joven discípulo se admira y le pregunta desde cuándo lo conoce , y el Divino Maestro le añade algo que le va a conmover: "Allá, debajo de un árbol estabas pensando qué sería de tu vida futura. Pensabas: ¿Qué querrá Dios que yo sea y que yo haga? Cuando estabas allá en esos pensamientos, yo te estaba observando y viendo lo que pensabas". Aquélla revelación lo impresionó profundamente y lo convenció de que este sí era un verdadero profeta y un gran amigo de Dios y emocionado exclamó: "¡Maestro, Tú eres el hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! ¡Maravillosa proclamación! Probablemente estaba meditando muy seriamente allá abajo del árbol y pidiéndole a Dios que le iluminara lo que debía de hacer en el futuro, y ahora viene Jesús a decirle que El leyó sus pensamientos. Esto lo convenció de que se hallaba ante un verdadero profeta, un hombre de Dios que hasta leía los pensamientos. Y el Redentor le añadió una noticia muy halagadora. Los israelitas se sabían de memoria la historia de su antepasado Jacob, el cuál una noche, desterrado de su casa, se durmió junto a un árbol y vio una escalera que unía la tierra con el cielo y montones de ángeles que bajaban y subían por esa escalera misteriosa. Jesús explica a su nuevo amigo que un día verá a esos mismos ángeles rodear al Hijo del Hombre, a ese salvador del mundo, y acompañarlo, al subir glorioso a las alturas.
Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable día con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que el creyó, y predicar lo que él enseñó. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
jueves, 13 de agosto de 2020
SAN MAXIMILIANO MARIA KOLBE
14 de agosto.- Celda donde pasó sus últimos días.-Presbítero y Mártir.
Nació en 1894 en Polonia, a los 13 años ingresa al Seminario
de los Padres Franciscanos, para finalizar sus estudios en Roma. En 1918 es
ordenado sacerdote y en 1931, se ofrece para ir a Japón como misionero.
En 1936, regresa a Polonia y tres años después, en plena
guerra mundial, es detenido con otros sacerdotes y enviado a los campos de concentración
de Alemania y Polonia. Al poco tiempo es liberado y en 1941 es apresado,
llevado a Pawiak, para ser trasladado luego a Auschwitz, donde a pesar de las
condiciones, continúa con su ministerio.
Como era costumbre despersonalizar a los detenidos, a
Maximiliano le asignaron el número 16670. Así y todo, nunca abandono su manera
generosa y su preocupación por los demás, tratando de mantener, la dignidad de
sus compañeros.
El 3 de agosto de 1941, escapa un compañero y como
represalia, el comandante, elige a 10 de ellos al azar, para ser ejecutados…
Entre ellos, se encontraba un sargento Polaco, Franciszek Gajowniczek, hombre
casado con tres hijos. San Maximiliano, se ofrece a morir en su lugar y el
comandante acepta, condenándolos a los
diez, a morir de hambre.
Después de 10 días, Maximiliano seguía con vida, entonces
los nazis decidieron, el día 14 de agosto de 1941, darle muerte con una inyección
letal.
En 1973, es Beatificado por el Papa Pablo VI
Y en 1982, es Canonizado Mártir de la Caridad, por el Papa
Juan Pablo II
domingo, 19 de julio de 2020
Ángelus de este 19 de julio, XVI Domingo del Tiempo Ordinario.(Misioneros Digitales Católicos MDC)
El Papa en el Ángelus: “Hay que rechazar el mal y buscar la salvación del malvado”
El Santo Padre este domingo antes de rezar a la Madre de Dios dijo que, no colabora bien con Dios quien se fija solo en los límites y los defectos de los demás, sino quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“La Virgen María nos ayude a comprender e imitar la paciencia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda, que Él ama con amor de Padre”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este 19 de julio, XVI Domingo del Tiempo Ordinario.
Es necesario esperar el tiempo de la cosecha
El Santo Padre, comentando el Evangelio (cfr. Mt 13, 24-43) que la liturgia propone este Domingo, dijo que San Mateo nos presenta a Jesús hablando a la multitud en parábolas – la de la cizaña y la del grano de mostaza – sobre el Reino de los cielos. Refiriéndose a la primera parábola, la de la cizaña, Jesús nos hace conocer la paciencia de Dios, abriendo nuestro corazón a la esperanza. “Jesús cuenta que, en el campo en el que se ha sembrado la semilla buena – afirma el Pontífice – brota también la cizaña, un término que resume todas las malas hierbas, que infestan el terreno”. Los siervos, observa el Papa, quieren ir enseguida a arrancar la mala hierba. Sin embargo el amo dice que no, porque se corre el riesgo de arrancar el trigo junto a las malas hierbas.
Es necesario esperar el momento de la cosecha: solo entonces se separan y la cizaña será quemadaLEA TAMBIÉN19/07/2020
Ángelus del 19 de julio de 2020
En esta parábola se puede leer una visión de la historia
En este sentido, el Santo Padre dijo que esta parábola nos presenta una visión de la historia, en la cual junto a Dios – el amo del campo – que esparce siempre y solo semilla buena, hay un adversario, que esparce la cizaña para obstaculizar el crecimiento del trigo. “El amo – subraya el Pontífice – actúa abiertamente, a la luz del sol, y su propósito es una buena cosecha; el otro, sin embargo, aprovecha la oscuridad de la noche y obra por envidia, por hostilidad, para arruinar todo”. El adversario, afirma el Papa, tiene un nombre: es el diablo, el opositor de Dios por antonomasia. Su intención es obstaculizar la obra de salvación, para que el Reino de Dios sea obstaculizado por trabajadores injustos, sembradores de escándalos. “Muchas veces, hemos oído que una familia que estaba en paz, luego comenzó las guerras, la envidia... un barrio que estaba en paz, luego comenzaron las cosas malas... Y estamos acostumbrados a decir: Eh, alguien vino allí para sembrar la lucha... Siempre está sembrando el mal que destruye. Y esto siempre lo hace el diablo o tenemos la tentación: cuando caemos en la tentación de criticar para destruir a otros”.
La buena semilla y la cizaña no representan el bien y el mal de forma abstracta, sino a nosotros los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diabloLEA TAMBIÉN19/07/2020
El Papa: “Reitero mi llamamiento a un cese al fuego mundial que permita la paz”
Las persecuciones forman parte de la vocación cristiana
Es por ello, afirma el Papa Francisco, la intención de los siervos es la de eliminar enseguida el mal, es decir a las personas malvadas, pero el amo es más sabio, ve más lejos: estos deben saber esperar, porque soportar las persecuciones y las hostilidades forma parte de la vocación cristiana. “El mal, por supuesto, debe ser rechazado, pero los malvados son personas con las que hay que tener paciencia. No se trata de esa tolerancia hipócrita que esconde ambigüedad, sino de la justicia mitigada por la misericordia”. Si Jesús ha venido a buscar a los pecadores más que a los justos, a curar a los enfermos antes que a los sanos, también nuestra acción como sus discípulos debe estar dirigida no para suprimir a los malvados, sino para salvarlos.
No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración
El Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia
Finalmente, el Santo Padre dijo que el Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia; por un lado, la mirada del amo; por otro, la mirada de los siervos. “Los criados se preocupan por un campo sin malezas, el amo por el buen trigo. El Señor nos invita a asumir su misma mirada, la que mira al buen grano, que sabe custodiarlo también en las malas hierbas”. No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración. Y entonces será Dios, y solo Él, quien premie a los buenos y castigue a los malvados.



