|
|
"Conviertete y cree en el Evangelio"
o "Recuerda que del polvo venimos y al polvo vamos"...
Con cualquiera de estas frases, el ministro nos imponen las cenizas en nuestra cabeza. Para ello, nos preparamos comenzando la cuaresma con el ayuno, la oracion y con el espiritu de reflexion y caridad...
Asi comenzamos a trasitar, los cuarenta dias que nos llevaran a la semana mayor de la cristiandad...
La Semana Santa... Pasion, Muerte y Resurreccion de Nuestro Señor Jesucristo...
Gracias a su Amor infinito, nos ha abierto las puertas a la Vida Eterna y está en nosotros responder a su Amor, poniendo toda la confianza y nuestro amor a su servicio...
Pidamos a Dios nuestro Señor su ayuda, para poder trasitar este camino, preparando nuestros corazones para poder vivir esta cuaresma, como un tiempo de preparacion, perdón y comunion con nuestros hermanos...
Sobre todo, con los que mas lo necesiten!
Amen.
El Papa, en el Ángelus de hoy…
En el inicio de su
alocución, desarrolló el significado del concepto "dar cumplimiento",
al citar las palabras de Jesús: "No piensen que he venido a abolir la Ley
o los Profetas; no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento" (Mt
5,17).
Jesús nos hace
comprender que las reglas religiosas son útiles, son buenas, pero son solo el
inicio: para darles cumplimiento, es necesario ir más allá de la letra y vivir
su sentido”.
El Papa remarcó que este problema no existía solo en tiempos de Jesús,
sino también hoy.
“A veces, por ejemplo, oímos: "Padre, no he
matado, no he robado, no he hecho daño a nadie...", como diciendo: ‘Estoy
bien’”.
Introduciendo una distinción importante, el Pontífice puntualizó que
“esta es la observancia formal, que se conforma con el mínimo indispensable, mientras que Jesús nos invita al máximo posible”.
Francisco recordó que “Dios no razona con cálculos y tablas; Él nos ama
como un enamorado: ¡no hasta el mínimo, sino hasta el máximo! No nos dice:
"Te amo hasta cierto punto".
“El verdadero amor nunca llega hasta un punto
determinado y nunca se siente satisfecho; el amor va más allá, no puede hacer
menos. El Señor nos lo mostró dando su vida en la cruz y perdonando a sus
asesinos (cf. Lc 23,34). Y nos ha confiado el mandamiento que más aprecia: que
nos amemos unos a otros como Él nos ha amado (cf. Jn 15,12). ¡Este es
el amor que da cumplimiento a la Ley, a la fe, a la vida!”.
Por último, el Pontífice animó a los fieles a preguntarse:
“¿Cómo vivo mi fe? ¿Es una cuestión de cálculo, de formalismo, o es una
historia de amor con Dios? ¿Me conformo con no hacer el mal, con mantener
"la fachada", o intento crecer en el amor a Dios y a los demás? Y de
vez en cuando ¿me confronto a mí mismo con el gran mandamiento de Jesús, me
pregunto si amo a mi prójimo como Él me ama? Porque tal vez somos inflexibles
para juzgar a los demás y nos olvidamos de ser misericordiosos, como Dios lo es
con nosotros”.
“Que María, que observó perfectamente la Palabra de Dios, nos ayude a
dar cumplimiento a nuestra fe y a nuestra caridad”, concluyó el Sucesor de
Pedro.
x
Solo si nos ponemos en las manos del Señor y confiamos en la
fuerza del Espíritu Santo, iremos
experimentando día a día, una renovación de nuestras fuerzas físicas y espirituales, que
nos hará sentirnos cada vez más vivos.
Poder
experimentar esa vivencia, nos hará más dóciles a la voluntad de Dios, a la
entrega a los demás y nos ayudará a desprendernos de todas las cosas que nos
distraen y nos atan a este mundo, apartándonos del verdadero camino.
La
serenidad que nos da la certeza de vivir en la gracia de Dios, como poder identificar su guía, respondiendo a ella como
corresponde, nos permite vivir atentos y enfocados en lo único que es
necesario, que es buscar a Dios ante todo y en todo, para vivir en Él.
De
este modo, cada día se convierte en una misión que el Señor nos encomienda, porque
en las cosas de todos los días, El nos sabe sorprender al sentirlo tan próximo
a nosotros…Por eso, no dejemos de tener esa mirada atenta a la necesidad de los
demás…
Así, aprendemos a vivir en el “Kairós”; es decir,
en el AHORA de Dios, en el tiempo de la gracia, que nos ha sido abierto de par
en par gracias a Nuestro Señor Jesucristo.
Pidamos
al Señor la Gracia, de sentirlo cada día más cerca de nosotros transformando
nuestro tiempo “Cronos” en el “Ahora de Dios”…
AMEN.
Nuestro corazón busca la cercanía a Dios, porque en realidad es El, que con su amor nos atrae...
Nos dice San Agustín, "Nos has hecho para ti Señor, y nuestros corazón estará inquieto, hasta que descanse en Ti"...
Es
nuestro si, la respuesta que da lugar, para que el Espíritu Santo pueda anidar en
nosotros.
Como buen amigo,
comienza su obra renovadora en nuestras vidas, porque El quiere nuestro
compromiso para buscar una maduración espiritual, que nos permita con su
asistencia, llevar el mensaje del amor de Dios a los hombres…
En esa amistad, que es
un regalo gratuito del Señor, se va conformando la tarea evangelizadora, como
iniciativa de su amor infinito, moldeada siempre por la presencia del Espíritu Santo…
Pongamos nuestra voluntad para llevar hacia adelante la tarea, y confiados en El, dejemos que se realice su obra…