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miércoles, 6 de diciembre de 2023

LOS REYES MAGOS...

 

EPIFANIA DEL SEÑOR O FIESTA DE LOS REYES MAGOS

San Agustín (siglos cuarto y quinto) en sus sermones de la Epifanía afirmó que llegaron el día 13 después del nacimiento del Señor. Es decir, el 6 de enero del calendario actual.

Originarios de lo que hoy es Irán, donde constituían una clase sacerdotal, los magos habían adquirido gran influencia en Babilonia (hoy Iraq). Se distinguían por su afición al estudio de la Astronomía, o mejor, Astrología, que era y es, una ciencia adivinatoria basada en el principio de que la vida de los hombres se desarrolla bajo la influencia de los astros.

Por el trato con los judíos, que habían difundido por todo el Occidente sus esperanzas mesiánicas, tenían conocimiento del esperado Mesías, Rey de los judíos, el cual, como todos los grandes personajes, debía tener una estrella que vaticinase su destino. La naturaleza de esta estrella es muy misteriosa.

En el relato de San Mateo, la estrella juega un papel importante. Es una estrella que los magos vieron en Oriente, pero que luego se les perdió de vista encontrándola al salir de Jerusalén camino a Belén, donde se mueve delante de ellos en dirección norte-sur, finalmente se detiene sobre la casa donde estaba el Niño. Los magos dicen haberla conocido como la estrella de Jesús. "Hemos visto su estrella en Oriente y hemos venido a adorarle" (Mt. 2,2)

Una de las tradiciones sobre los Magos de Oriente dice que había tres Magos que, además, eran reyes. Los Tres Reyes de Oriente: Melchor, anciano de barba larga que obsequia al Señor con oro como corresponde a un Rey. Gaspar, joven lampiño que le obsequia incienso (es un perfume a base de resina de árboles que se quemaba en el templo) como homenaje a su Divinidad. Baltazar, de raza negra, que le entrega mirra (polvo perfumado que se mezcla con aceite para consagrar a los sacerdotes, o bien mezclado con el vino ayudaba a calmar dolores) a Jesús hombre como profecía de su muerte y sufrimiento.

 
RELICARIO DE LOS TRES REYES MAGOS
CATEDRAL DE COLONIA

En cuanto al número de reyes, los monumentos arqueológicos fluctúan considerablemente, un fresco del cementerio de San Pedro y San Marcelino en Roma representa a dos; un sarcófago que se conserva en el museo de Letrán muestra a tres; cuando aparecen en el cementerio de Santa Domitila y hasta ocho en un vaso del museo Kircheniano.  En las tradiciones orales, sirias y armenias llega a hablarse de doce.

Ha prevalecido, no obstante, el número de tres, acaso con la correlación con los tres dones que ofrecieron: oro, incienso y mirra, o porque se les creyó representantes de las tres razas: Aria, Amarilla y Negra (Sem, Cam y Jafet, los hijos de Noé que dieron origen a dichas razas).

El número definitivo lo proclama en Occidente el Papa San León I en el siglo V; además este Papa fija también sus edades en 20, 40 y 60 años; y sus razas como blanca, negra y amarilla, que son las únicas admitidas en la antigüedad.

En cuanto a sus nombres, Beda el venerable, Teólogo inglés de principios del Siglo VIII, fue uno de los que primero usaron los sombres que hoy nos son tan familiares: Melchor, Gaspar y Baltazar. A finales del Siglo VII y en el siglo IX, aparecen en París y en Italia respectivamente un manuscrito anónimo en donde aparecen los nombres de Bisthisares, Melechior y Guthaspa.

Su condición de reyes carece de fundamento histórico, parece que esto se deduce de un salmo que dice: "los reyes de Tarsis y las Islas le ofrecerán sus dones; los reyes de Arabia, Saba le traerán regalos". Nunca en las antiguas representaciones del arte cristiano aparecen con atributos regios, sino simplemente con gorro frigio y hábitos de nobles persas.

También, sobre el lugar de su origen, discrepan los documentos antiguos, unos los hacen proceder de Persia, otros de Babilonia o de Arabia y otros de Egipto o de Etiopía. Sin embargo, un dato arqueológico del tiempo de Constantino muestra la antigüedad de la tradición que parece interpretar mejor la intención del evangelista, haciéndolos oriundos de Persia. Esto fue debido a lo que refiere una carta sinodal del Concilio de Jerusalén del año 836, que en el 614, cuando los soldados persas de Cosroas II, destruyeron todos los santuarios de Palestina, respetaron la Basílica Constantiniana de la Natividad en Belén, porque al ver el mosaico del frontispicio que representaba la adoración de los Reyes Magos, creyeron por la indumentaria que se trataba de sus compatriotas.



 Catedral de Colonia, Alemania, donde están las reliquias de los Reyes Magos

 En 1164, el emperador alemán Federico Barbarroja regaló a la ciudad de Colonia las reliquias de los Reyes Magos, mismas que fueron trasladadas desde la Tierra Santa a Milán, y desde ahí a Colonia. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia para ver el rico tesoro de los legendarios Reyes Magos. Así, en 1248 inició la construcción de una catedral que estaría a la altura de tal tesoro, la de Colonia. Hoy, dicha catedral es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa cuya construcción duró más de 600 años.



(ART. DE LORENA BAIS EN MISIONEROS DIGITALES CATOLICOS- MDC)

domingo, 26 de noviembre de 2023

CRISTO REINA


 CRISTO REY

Hagamos presente el Reino de Dios con nuestro amor. Dejemos que Jesús nos enamore otra vez en este día, para que no pasemos de largo cuando lo veamos sufrir en los otros…

Él nos evaluará solo por el amor que dimos, por si nos hicimos cargo o no del sufrimiento ajeno...

Copiemos a quien decía… «Nosotros, los que estamos en una posición desahogada, miremos a los que se ahogan en su posición» ... 

 

(Extraído de la Solemnidad de Cristo Rey, por P. Rodrigo Aguilar)


miércoles, 15 de noviembre de 2023

LA SEGUNDA VENIDA...

 


¡Esperemos y recibamos al Señor!

El verdadero Cristo, el Hijo único de Dios, no volverá más sobre la tierra. Si alguien viene en los desiertos, como una aparición, no salgas a verlo. “Si alguien les dice entonces: "El Mesías está aquí o está allí", no lo crean” (Mc 13,21). No mires más hacia abajo, hacia la tierra. Ya que el Maestro descenderá desde los cielos. No solo como antes, sino con una numerosa compañía, escoltado con miríadas de ángeles. No como la secreta lluvia sobre el vellón, sino como el relámpago que brilla con esplendor. Dice “Como el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la Venida del Hijo del hombre” (Mt 24,27). Y también “Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria… Y él enviará a sus ángeles para que, al sonido de la trompeta, congreguen a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte” (Mt 24,30.31). (…)

Esperemos y recibamos al Señor que viene desde el cielo, sobre las nubes. Entonces sonarán las trompetas angelicales. Los que descansan en Cristo resucitarán primero. Entre los vivos, los que practican la piedad serán elevados en las nubes y recibirán el premio por sus pruebas, un homenaje más que humano porque han soportado combates sobrehumanos. Así lo escribe el apóstol Pablo: “Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, serenos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre” (1 Tes 4,16.17).

 (San Cirilo de Jerusalén - 313-350)


viernes, 3 de noviembre de 2023

NUESTROS DIFUNTOS...

 



LA MEMORIA DE LOS DIFUNTOS             (Por GIANCARLO PANI)

Ante tal desolación, el hombre está llamado a interrogarse sobre el sentido de la vida y, al mismo tiempo, sobre el sentido del fin. El creyente, aunque iluminado por la esperanza de la resurrección, no sabe nada de lo que le espera una vez que cruce el umbral del más allá. Sólo le sostiene una certeza, expresada con gran eficacia por Juan de la Cruz:

«Lo que sucederá al otro lado cuando para mí todo se vuelva hacia la eternidad, no lo sé.

Creo; sólo creo que me espera un Amor.

Sólo sé que entonces, pobre y desahogado, tendré que hacer balance de mi vida. Pero no desespero, porque creo, realmente creo que me espera un Amor».

La fe en este Amor no puede dejar de orientar nuestra vida al amor, al seguimiento de Jesús, que vivió en el amor y por amor afrontó la muerte.

Para entrar en la vida que el Señor nos da, debemos pasar por el «morir»: como Él y con Él.

Jesús comparte la misma suerte que nosotros y muere como nosotros, aunque su muerte es distinta: para nosotros es consecuencia de ser criaturas y del pecado, para él en cambio es una «entrega» (Gal 2,20; Ef 5,2), un «darse a sí mismo» por nuestra salvación (cfr. Jn 19,30). Para que no se pierda ninguno de los que el Padre le ha confiado y lo resucite en el último día (cfr. Jn 6,39).

En esta perspectiva, la Iglesia nos invita a rezar por los difuntos. En cada celebración de la Misa, la Iglesia invoca el perdón divino: «Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron con la esperanza de la resurrección y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro»[4]. A partir del siglo X, la oración se eleva el día después de la fiesta de Todos los Santos: en la celebración solemne, el sacerdote recuerda, además de aquellos por quienes se ofrece la misa, a todos los difuntos cuya fe ha conocido el Señor. De este modo, se nos invita a rezar por nuestros seres queridos y por aquellos en los que nadie piensa ni reza.

El Nuevo Testamento afirma que el encuentro con Dios implica un juicio final sobre la persona y sobre la historia, donde el juez es Jesús y la norma del juicio es la relación personal con Él. En la parábola del juicio del Evangelio de Mateo, el Señor declara: «Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25,40). Se trata de los hambrientos, los sedientos, los excluidos, los enfermos, los encarcelados, los necesitados de ayuda: cada «hermano pequeño» representa el rostro del Señor.

En la celebración de la Misa y en el «Ave María» pedimos que la hora de nuestra muerte nos encuentre en condiciones de recibir el perdón divino y de acoger el amor de Aquel que se hizo hombre para salvarnos y murió y resucitó por nosotros. La última palabra de la vida, y de nuestra historia, no es, pues, la muerte, sino una existencia nueva, como resucitados, en comunión con el Señor Jesús.

 


martes, 19 de septiembre de 2023

STABAT MATER

 

Los días más adecuados para recitarla y meditarla son el Viernes de Dolores, el día de la exaltación de la Santa Cruz , 14 de septiembre, y el día de nuestra Señora de los Dolores, 15 de septiembre.

Traducción de Lope de Vega del Stabat Mater

La Madre piadosa estaba

junto a la cruz y lloraba

mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria.

Amén.


Stabat Mater (traducido del latín significa “Estaba la madre”) es un himno católico del siglo XIII atribuído al fraile franciscano Jacopone da Todi. Esta plegaria, que comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa (estaba la Madre sufriendo), medita sobre el sufrimiento de María, la Madre de Jesús, durante la crucifixión de Éste.

Stabat Mater es una de las composiciones literarias a la que más se le ha puesto música; cerca de 200 compositores diferentes. Múltiples compositores de distintas épocas, de género, de estilos y de visión musical han compuesto en base a este texto medieval. Entre los Compositores se cuentan Rossini, Franz Liszt, Krzysztof Penderecki, Giovanni Pierluigi da Palestrina, Francis Poulenc, Domenico Scarlatti, Antonio Vivaldi, Alessandro Scarlatti y Antonín Dvorák, siendo el más famoso el de Pergolesi.

jueves, 10 de agosto de 2023

DIA DEL DIACONO PERMANENTE

 

           10 DE AGOSTO SAN LORENZO          

 Diacono y Mártir

  ORACION

 Dios y Padre Nuestro,
Fortalece con la gracia del Espíritu Santo
A todos los Diáconos de tu Iglesia,
para que desempeñen con alegría,
fidelidad y en espíritu de comunión eclesial
su ministerio pastoral,
siguiendo los pasos de tu Hijo Jesucristo,
"que no vino a ser servido, sino a servir y
dar su vida en redención de la humanidad"

Te pedimos por las familias de los diáconos casados,
para que sean auténticas "Iglesias domésticas",
según el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret,
y de ella surjan vocaciones sacerdotales y religiosas.

¡Virgen María, Madre de la Iglesia
y Reina de los Apóstoles,
ruega por los ministros del Señor!
¡San Lorenzo, diácono y mártir,
ruega por los diáconos servidores del pueblo de Dios!

Amén. 


martes, 25 de julio de 2023

FIESTA DE SANTIAGO APÓSTOL

 


Hoy 25 de julio es la fiesta del Apóstol Santiago, patrono de España. Por él llega la evangelización a la península Ibérica, para luego llegar a nosotros, a partir del descubrimiento de América...

Seguramente Santiago, con las penurias que paso en esas tierras tan lejanas, que era para ese entonces el confín del mundo, que lo llevo a casi claudicar, pero allí se hizo presente la Madre del Señor, en su primer aparición, (en la advocación de la Virgen del Pilar) que aun estando en vida, lo animo a no bajar los brazos y seguir en la importante tarea evangelizadora.  

Santiago, apodado por el Señor como uno de los hijos del trueno, por ser muy luchador , de un genio impulsivo e impetuoso, a través del Espíritu Santo, se fue moldeando su carácter, hasta llegar con su palabra a todos los corazones, siendo guía y modelo del actuar cristiano, como lo refleja su carta...

Entre uno de los pasajes del evangelio, hoy destaca la Liturgia, la respuesta de Jesús ante el pedido de la madre de los Zebedeos y la reacción  de los Discípulos...
  "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".